Los jugadores mueven por turnos. En cada turno, un jugador sólo puede mover una pieza (con la única excepción de una jugada especial llamada enroque). El jugador que juega con las piezas blancas es siempre el que mueve primero. Cada tipo de pieza se mueve de una forma diferente, y esta manera, se conserva durante todo el juego. Las piezas no pueden saltar, en su movimiento, una por encima de la otra (a excepción del caballo, que puede saltar sobre otras fichas, moviendo en "L"), y de la torre, en el enroque. Una pieza propia, no puede reemplazar a otra de las nuestras en la misma casilla. Las piezas no pueden ocupar una casilla ocupada por una pieza del mismo jugador, pero sí una del contrario, precisamente al capturarla, o "comerla". La pieza "comida" se retirará del juego. A diferencia de las otras piezas, el rey no puede ser capturado. Un jugador puede sin embargo amenazar al rey contrario, lo que se conoce como jaque o bien amenazarlo de tal forma que no haya defensa posible, lo que se llama jaque mate, situación que decide automáticamente la partida, haciendo ganar al que pone en jaque al rey enemigo. Cuando un jugador mueve, su rey tampoco puede colocarse en una casilla en donde se encuentre en jaque.
Es obvio por tanto que el rey es en ajedrez una pieza esencialmente distinta del resto y son las normas respecto a sus movimientos y capturas lo que da al juego su particularidad y gran parte de su atractivo. Dado que el jaque mate decide la partida, el ajedrez no consiste simplemente, como muchos otros juegos, en capturar todas las piezas contrarias. Por el contrario, muchos piezas propias pueden llegar a sacrificarse si de esta forma se puede dar mate al rey contrario.
martes, 8 de julio de 2008
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